La madrugada del sábado sacudió a Ejido, Mérida, cuando una fuga de gas doméstico mató a Pedro Escalona y a su hijo menor de ocho años.
Los cuerpos aparecieron sin vida en su apartamento de las residencias Los Bucares, donde dormían, según informaron los cuerpos de seguridad que atendieron la emergencia.
El hijo mayor, de quince años, sobrevivió al incidente y médicos del Hospital Universitario de Los Andes lo atienden tras recibirlo en estado crítico.
La comunidad expresó su dolor ante la tragedia, que revela los peligros invisibles del uso cotidiano del gas doméstico en hogares venezolanos.
Fuga de gas doméstico en hogares vulnerables: un riesgo silencioso
Vecinos reportaron un fuerte olor desde la noche anterior, lo que indica que en la Fuga de gas doméstico, se acumuló durante horas sin que nadie lo notara.
Funcionarios del Cuerpo de Bomberos y Protección Civil llegaron rápidamente, aseguraron el lugar y notificaron al CICPC y Medicina Forense para iniciar las investigaciones.
Las autoridades buscan determinar si hubo fallas en la instalación o negligencia en el manejo del sistema de distribución del gas doméstico.
Otros casos similares han ocurrido en Venezuela, lo que refuerza la urgencia de revisar protocolos de seguridad en viviendas con instalaciones precarias.
La familia Escalona mantenía vínculos cercanos con la comunidad, lo que generó una ola de solidaridad hacia el joven sobreviviente, quien enfrenta un duro proceso tras la Fuga de gas doméstico.
Otros casos similares han ocurrido en Venezuela, lo que refuerza la urgencia de revisar protocolos de seguridad en viviendas con instalaciones precarias.
La familia Escalona mantenía vínculos cercanos con la comunidad, lo que generó una ola de solidaridad hacia el joven sobreviviente, quien enfrenta un duro proceso tras la Fuga de gas doméstico.
Vecinos organizaron jornadas de oración y recolectan insumos para apoyar su recuperación física y emocional, mientras esperan avances en la investigación.
Expertos en seguridad recomiendan instalar detectores de gas y ventilar los espacios cerrados para evitar acumulaciones peligrosas en viviendas.
También sugieren revisar válvulas y conexiones con frecuencia, especialmente en zonas donde el suministro carece de supervisión técnica adecuada.
La tragedia de Ejido debe impulsar una cultura preventiva en los hogares venezolanos, donde el gas doméstico representa un riesgo latente si no se controla.
Más allá del dolor, esta pérdida exige educar sobre el uso responsable para evitar Fuga de gas doméstico y exigir mejoras urgentes en los sistemas públicos de distribución.
Vía: RDN



