Desde un dolor de cabeza hasta un esguince, siempre hay un familiar, vecino o amigo que te da la receta infalible: “Tómate esto con guarapo de limón” o “ponte ajo en la rodilla y verás cómo mejora”. No importa si funciona o no, lo importante es intentarlo con buena fe y mucho cariño.
Lo más curioso es que todos tenemos ese médico interno: inventamos remedios, combinamos hierbas, infusiones, masajes y consejos que han pasado de generación en generación. La verdadera medicina venezolana es mezcla de tradición, creatividad, la fe… ¡y mucho amor!
Por: Play Multimedios



