Aunque en la calle alguien te vea y diga “ese está loco”, la realidad es otra muy distinta. Investigaciones de la Universidad de Wisconsin-Madison han comprobado que las personas que hablan consigo mismas activan mejor su cerebro, organizan ideas más rápido y toman decisiones con mayor claridad. Es como tener una reunión contigo mismo… pero sin interrupciones ni opiniones atravesadas.
En el estilo muy nuestro, bien venezolano, eso de ir diciendo “¿dónde dejé las llaves?”, “epa, tengo que resolver esto ya” o “no, por aquí no es la cosa” no es raro… ¡es útil! Cuando hablas en voz alta, tu mente se enfoca más, reduces distracciones y hasta puedes encontrar soluciones más creativas. Es como si te convirtieras en tu propio pana dándote consejos en tiempo real.
De hecho, este hábito también sirve para calmar los nervios. Mucha gente lo hace antes de una entrevista, al manejar o incluso cocinando. Es una forma natural de liberar tensión y ordenar lo que sientes. No es casualidad que grandes pensadores y personajes como Sherlock Holmes usaran el diálogo consigo mismos para analizar cada detalle y llegar a conclusiones brillantes.
Así que la próxima vez que te veas hablando solo en plena cola, caminando por la calle o resolviendo algo en tu casa, no te cortes. No es que estás loco… estás activando el “modo mente afilada”. Porque sí, a veces la mejor conversación que puedes tener… es contigo mismo.
Por: Play Multimedios



