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‎¿Sabías que en el transporte público venezolano cada día te subes a una historia distinta sin avisar?(+Vídeo)

‎Viajar en transporte público en Venezuela no es solo trasladarse de un punto a otro. Es, en realidad, una pequeña película diaria donde cada parada tiene su propia historia. Desde que comienza la cola en la mañana, ya se siente la mezcla de paciencia, resignación y esperanza de que llegue una unidad.

‎En la parada, la gente se organiza como puede. Algunos llegan temprano para asegurar su puesto, otros intentan colarse discretamente, y nunca falta quien grita que “ese es el mío”, aunque el autobús todavía esté a lo lejos.

‎Cuando por fin llega la unidad, empieza otra parte del recorrido: empujones suaves, “pásale pa’ dentro” y el clásico “hay puesto atrás”. Todo ocurre en segundos, como si cada quien ya conociera el ritual.

‎Adentro, el viaje tiene su propio ambiente, la música suena sin pedir permiso.

Cortesía: RRSS

Las conversaciones telefónicas se mezclan con el ruido del motor y siempre hay alguien que termina dormido sobre el hombro de un desconocido, como si fuera lo más normal del mundo.

‎Al final del trayecto, cuando alguien grita “me deja aquí”, queda la sensación de haber compartido algo más que un viaje. Porque en el transporte público venezolano, aunque nadie se conozca, todos terminan viviendo la misma historia por unos minutos del día.

‎Por: Play Multimedios

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